Ser autónomo es emocionante para unos y aterrador para otros. La pérdida de clientes, los impagos, los meses en los que vas justo, etc. Sin embargo, hay 9 verdades de ser autónomo que es posible que te identifiques con ellas. ¿Qué te apuestas? Mira y verás.
9 verdades de ser autónomo con las que seguro te sientes muy identificado
Ser autónomo no es para todo el mundo. En el momento de darse de alta, hay dos tipos de personas: el que no lo cambiaría por nadie y el que no puede soportar la incertidumbre. Si eres de los primeros, es posible que te sientas muy identificado con estas 9 verdades:
Pasas de pobre a rico (y viceversa) en un día
Como autónomo puedes pasar de sentirte en la ruina a rico en menos de 24 horas. Ya sabes, esa sensación de felicidad cuando por fin te pagan esas facturas atrasadas y ves un montón de dinero junto en tu cuenta bancaria. Todo lo contrario sucede cuando llega la trimestral y ves que todos tus ahorros vuelan.
Hueles los impagos a leguas
Otra verdad de los autónomos es el sexto sentido para los impagos. Si llevas un tiempo trabajando como autónomo y has sufrido impagos, seguro que tienes un máster en reconocer a los clientes tóxicos. Ya sabes, esos clientes que te piden una cosa y justo lo contrario en la misma frase, y siempre con prisas. Lo peor llega cuando esos clientes, que tienen tanta prisa, luego no tienen prisa alguna para pagar y te dan largas o directamente se los traga la tierra.
No sabes lo que es vivir tranquilo
La intranquilidad continua, ¿te suena? Esa sensación de tener que pagar todos los meses la cuota, los impuestos, enfrentarte a continua burocracia y a incertidumbre todo el tiempo. No es una vida tranquila y no es para todo el mundo.
El miedo a Hacienda
Aunque tengas todo en regla, es normal temer a Hacienda. El simple hecho de recibir una notificación ya te pone el corazón a 200 pulsaciones, y lamentablemente es una sensación por la que todos los autónomos han pasado al menos una vez. Porque si algo nos han enseñado a los autónomos, es que el miedo a una inspección no se va nunca.
No existen los festivos, tú decides cuando trabajas
Al ser autónomo te olvidas de los horarios fijos, los fines de semana, Semana Santa o verano. Como autónomo, tú decides cuándo trabajas, para bien o para mal. Tienes total libertad para decidir si quieres trabajar o cogerte unos días de descanso, pero dejan de existir los festivos.
El estrés cada trimestre
Los cierres trimestrales son los momentos más odiados por los autónomos. Ya sabes, los meses de enero, abril, julio y octubre. Son días en los que tienes que poner toda la contabilidad al día y meter las facturas de gasto, sin que se te olvide de nada. Además de presentar bien y en plazo todos los modelos para evitar líos. ¡Qué estrés!
El miedo a que se rompa el ordenador o se caiga Internet
Si trabajas online, seguro que no puedes vivir sin Internet. Si se cae, es un día de trabajo perdido, pero si de repente se rompe el ordenador podría ser un duro imprevisto para tu cuenta bancaria.
Te gusta trabajar en pijama
Si teletrabajas, seguro que eres de los que se pasa el día con un pantalón de pijama y una parte de arriba «de vestir» para las videollamadas.
Te encanta quejarte de ser autónomo
Para que vamos a negarlo. Los autónomos siempre nos estamos quejando, pero no dejaríamos de serlo por nada en el mundo. ¡Va en el ADN!
¿A que te sientes identificado con estas verdades?
